11.2.12

rarezas.

existen días en los que creo que soy incomprensible incluso para mi misma.

y es que te despiertas y nada está en su sitio, en tu pasillo te cruzas con alguien que no conoces que ni saluda y eso solo te irrita más. solo te apetecen dos opciones, o ir a tomar una copa de vino con la persona que más se parece a ti, que casualmente vive en la otra punta del país, o por lo contrario, salir a dar una vuelta con cualquiera que no te conozca apenas, que no te de una conversación sobre como está tu vida, que os limitéis a hablar de cosas vanales, reír y tal vez descubriros.

y cuando ninguna de las dos cosas es viable entra una tercera persona en escena, esa a la cual ya no soportas mucho de por si y colma tu humor con sus planes e historias.

solo te apetece mandarle a la mierda.
y meterte en la cama y que suene música de islas frías.

sácame a beber un vino o déjame hasta mañana.

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