30.11.11

en privado.

al final de la escalera marcada por velas había alfombras desgastadas.
y dos guitarras estaban por los suelos cuando llegamos.

entre arcos y columnas nos escondíamos mientras todos nos encadilábamos fijamente sonrientes ante la cappella. a veces nos mirábamos de reojo e incluso nos hacíamos los locos al vernos.

entonces sonó Jenny, y yo estaba apoyada en mi mundo pero sabía quién se acercaba por el sonido de los pasos y la respiración...

así descubrí como suena tu compás.
 

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